Pues, este es mi rincón de sueños, deseos, cosas que me pasan, pensamientos y quejas sobre mi vida. El aire que respiro es un problema. El dramatismo no es lo mío...creo☼.

10.28.2009

Cap. 02-"Consecuencia"

2 Comments

A paso lento entré a la casa. Parecía vacía, no se escuchaba ni un solo grito, cosa que pensé que era lo primero que iba a escuchar. Nada, todo estaba tranquilo. Eso me asustaba más.
–Rob, espera arriba en mi habitación ¿si? –musité, pero antes de que él emprendiera el camino hacia las escaleras, lo cogí del brazo y lo acerqué a mí, lo besé.
–Tranquila, tú puedes. Y…eh.. te recomiendo que jamás hagas eso otra vez, porque me vas a volver loco –me besó levemente y antes de que me aferrara otra vez a él, me soltó y fue corriendo a mi habitación.

Junté todo el valor que tenía y me dirigí hacía la cocina, eran las doce, mamá debería estar preparando el almuerzo. Me acerqué a paso lento por el pasillo y la vi, estaba parada dándome la espalda cortando algo en la tabla.

–¿Y?, ¿Ya estás lista? –me sorprendió que me haya escuchado venir hacía ella.
–¿Perdón? –dije confusa, no sabía a que se refería
–¿Has alistado tus maletas ya? –me dijo, pero aún no volteaba a verme.
–No –vale, lo entiendo. Me iba a mandar a Italia, de todas maneras. Pero ¿Para qué?
–¿Y qué estás esperando?
–Mamá es que…
–He dicho, ¿qué estás esperando? –y clavó el cuchillo contra la tabla– ¿Es que no entiendes?

Lo que estaba pasando no parecía real. ¿Por qué no me gritaba, me reclamaba y me acusaba?¿Qué rayos estaba sucediendo? Aunque la verdad, prefería mil veces que mi madre me gritara a esto. Me sentía impotente, débil y además la persona más ruin del planeta. Que la hacía sufrir y que había quebrado la confianza que ella me tenía al ser su hija más responsable.

–Rachel, debes empacar. ¡Largo!
–Sí –dije, tenía que largarme y no aparecer más.

Mis dedos se llenaron de un líquido caliente. Sangre. Me había cortado con la navaja de mi llavero. La estaba apretando muy fuerte. Cogí un trapo y me fui directo a mi habitación.

Tropecé con varias cosas, ya que las lágrimas no me dejaban ver bien. Entré trastabillando a mi habitación donde Robert estaba echado en la cama con uno de mis ositos. Sí, tenía 18 años y tenía ositos en mi cama. Me estaba dando la espalda, lo único que hizo fue voltearse y abrirme sus brazos, yo sólo me acurruqué dentro de ese enorme abrazo y luego lloré, lloré y lloré hasta que me no tuve más fuerzas.

–Rachel, cariño, que tienes en la mano, ¿una toalla?.. –removió un poco el trapo y ahogó un grito, la verdad, ya no me importaba– ¡Dios Santo! Rachel ¡¿Qué has hecho?!
–…
–Maldita sea, Rachel ¡Qué has hecho!... –arrancó el trapo de un tirón y puso mi mano en frente de su rostro y examinó la herida –Dios,¡Dios!

Se puso de pie rápidamente, fue hacia mi baño y trajo un esparadrapo con agua oxigenada. Se sentó en la cama y me atrajo hacia él, puso mi mano sobre su pierna. Sentí una punzada, me estaba limpiando la herida. Me empezó a arder toda la mano y parte de la muñeca, ¿Tan grande había sido el corte? Retorcí mi brazo para evitar el dolor.

– No importa, por favor, suéltame. Me está doliendo –rezongué.
–Ahora te aguantas. ¿Qué fue lo que pasó? –me preguntó mientras yo sentía otra dolorosa punzada por todo el brazo.
–Un accidente…yo…me clavé la navaja …fue un accidente…sí, eso fue…con la navaja …–farfullé como una tonta–, con la navaja de mi llavero, la apreté muy fuerte –logré decir– y… ¡AUUUU! –chillé y se me derramaron unas lágrimas.
–Lo siento, es que me pones nervioso –dijo, luego me pasó el brazo por la cintura e hizo que me sentara –. Ya está.
–¿Resulta que ahora eres doctor? –bromeé
–No, si no que yo sí presto atención a la clase de primeros auxilios.
–Buen punto –me reí.

Después de un buen rato de estar abrazados y contarle lo que sucedió, apoyo su cabeza en mi regazo mientras yo pasaba mis finos dedos por su cabello. Al rato, se quedó dormido.


–Tenemos que hablar –dijo.
Yo volteé y busqué la voz con la mirada. Me congelé. Mallory estaba parada en la puerta mirándome. Vio el terror en mis ojos y luego rodó los suyos.
–No te voy a hacer nada, Rachel, ven que tengo que hablar contigo–bueno, al menos parecía sincera–Vamos.
–Está bien… pero no quiero despertar a Robert –dije.
–Sólo pon su cabeza en una almohada, no se va a dar cuenta. Es un dormilón.
–Pero…
–Sólo hazlo, ¿si? –luego, puso los ojos en blanco, irritada.
Tomé la almohada que tenía más cerca. Y levanté la cabeza de Robert de mi regazo. Éste, al sentir el movimiento, se despertó, o eso creo, porque se removió y puso su cabeza en la almohada, ayudándome.
Tomé una manta y se la coloqué encima.
–¿Ya? –preguntó.
–Sí.
Me paré y me dirigí, con las piernas entumecidas, hacía la puerta. Ella rodó los ojos, se acercó y tiró de mí hacia su recámara. Entramos y me señaló su cama.
–Siéntate –me ordenó.
Yo le hice caso.
–Bueno, ¿puedes explicarme que mierda pasó?
–No estoy segura –dije –, lo único que sé es que Helen se lo contó. No sé cuándo ni porqué, sólo lo sé.
–Hay hermana.
–Lo siento.
–No tienes porque disculparte… yo sí debería –dijo. Quedé pasmada. ¿Ella tenía que disculparse?
–¿Por qué tendrías tú que disculparte? –pregunté.
–Porque ahora mamá está molesta contigo.
–Ah –tenía razón. Mamá no sólo estaba molesta, me odiaba.
–¿Mañana te vas? –preguntó.
–Sí.
–¿Por qué?
–Creo que porque ella no quiere verme más.
–No lo creo Rach.
–Yo sí.

Mi madre me odiaba. No había remedio.




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Sin comentarios. ¿Por qué? No tengo la menor idea.

2 comentarios alentadores :):

mich cullen viernes, noviembre 06, 2009

hola esta supr interesante tu historia no wow wow de vdd me gusto....

ya saque el 5to capi bexoss

mich cullen sábado, noviembre 14, 2009

oiie mañana saco el 6 capi pasate no

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Seehhh...,, it's me. Creo que lo más interesante que puedo decir de mí es que.... ¡me encanta escribir y leer! ¿Lo notaron? ^_^