Pues, este es mi rincón de sueños, deseos, cosas que me pasan, pensamientos y quejas sobre mi vida. El aire que respiro es un problema. El dramatismo no es lo mío...creo☼.

2.26.2010

No te Vayas: PARTE I

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No te vayas



Parte I: Hay dolor en tus ojos

‘And when the last one falls, and when it’s all said and done’
Here Without you –3 Doors Down

Desperté rebosante de felicidad.
Hoy cumplía un año de estar con mi inmortal favorito. Así es, aunque suene jalado de los pelos, estoy profundamente enamorada de un vampiro. Jack, mi Jack.
Salté de la cama y me lancé a la ducha. Hoy, él me había preparado una sorpresa.
No lo había visto en dos días, y ansiaba rodear su cuello con mis brazos, que el rodeara mi cintura y sintiera sus manos suaves y de terciopelo en mi rostro.
Aunque lo que más me volvía loca no tener, era sus labios rojo sangre sobre los míos, rosa pálido. Áspero y suave.
Salí de la ducha a una velocidad inhumana. La desesperación por verlo me hacía correr como una total demente. Corrí al armario y saqué un vestido gris con blanco, ceñido hasta la cintura, para después caer suelto hasta por encima de las rodillas y unas sandalias blancas.
Ayer me había laceado el pelo para verme diferente, no con las ondas desordenadas de todos los días.
Me coloqué, no sin haber batallado, unos recogedores color blanco a cada costado de mi cabeza, para que le diera un toque bonito a mi cabello color chocolate.
Mi ricé las pestañas, me coloque un poco de rimel y me puse sombras grises, lo suficiente para que le diera algo de color a mi pálido rostro.
Me pellizqué un poco las mejillas para que adquirieran un poco de color.
Traté de tapar el mordisco que había recibido por parte de Lucas, el hermano de Jack, no sin antes recordar la horrible escena de antes de ayer en la tarde…
-Lucas, ¡Lárgate! –chillé asustada.
-¿Por qué, Slo? –dijo divertido mientras se acercaba y me enseñaba sus colmillos.
-Es Sol, idiota. Ahora lárgate antes de que…
-¿Antes de qué? ¿De que mi querido hermano aparezca? Querida, él no va a aparecer. Está muy ocupado haciéndote una sorpresita para su ‘aniversario’ ¿Que ridículo, no crees? –dijo mientras se acercaba a mí y me estampaba contra el muro de ese callejón.
¿Cuándo demonios se me ocurrió salir sola a pasear por la ciudad, y tan tarde?
Estaba asustada y con el corazón a mil, Lucas podría hacerme puré cuando quisiera. O drenarme. O algo peor, besarme.
Sus ásperas manos rosaron mis muslos, subiendo hasta mi cadera, quedándose ahí un rato, para obligarme que le mirara a los ojos con la otra mano. Sus ojos verdes tenían una aureola roja por alrededor del iris, estaba hambriento, y yo era una presa fácil.
Subió la mano hasta dejarla en mi cintura, mientras su sonrisa se convertía en una fila de colmillos.
Sollocé sabiendo que me iba a matar y apreté los ojos, lo único que pensé en ese momento fue: ‘Jack, TE AMO’
Gemí cuando sentí sus colmillos como agujas atravesando la piel del hueco de mi cuello. Puse una mano en su hombro, tratando de alejarlo de mí. Eso lo enfureció más y hundió los colmillos hasta el fondo.
Chillé todo lo que pude, tratando de que alguien me escuchara y me ayudara. Lucas puso su mano en mi boca, impidiéndome gritar.
Sentía como la sangre empezaba a salir y salir de mi torrente sanguíneo, haciendo que me mareara. ¿Por qué no terminaba ya? ¿Por qué sentía todo ese agarrotamiento en mis extremidades?
Perdí fuerza y me fui abajo. Lucas reaccionó en el instante y me tomó con delicadeza, algo muy extraño para un monstruo como él.
Apretó el mordisco, haciéndome chillar.
-Ya va a pasar, espera un momento –dijo con voz tierna mientras hacía circulitos en mi mano con su pulgar.
El dolor remitió, dejándome adormilada.
-Ya está –dijo como si yo fuera una niña que no quería que le pusieran una inyección y él fuera el doctor.
Besó mi cuello y sentí un ardor que luego termino en un adormecimiento de mi cuerpo.
Me cargó con una mano y….

De ahí no recuerdo nada, sólo que estaba echada en mi cama.
Vi mi cuello antes de salir y suspiré. Una fila de puntos rojos estaban terminando de sanar en el hueco de mi cuello. Lucas había hecho algo para que el proceso de cicatrización se acelerara.
Pasé las yemas de los dedos por ahí y solté un respingo. Aún dolía.
Coloqué un poco de maquillaje en la zona para que Jack no lo notara. No quería que se matara con Lucas.
Salí de la casa, no sin antes despedirme de mi mamá y de mi hermano.
Hacía frío, y era una gran excusa para ponerme la chaqueta.
Tomé un taxi y fui al café dónde habíamos quedado.
Todo el camino pensé en él.
Bajé del taxi y le pagué al conductor. Jack apoyado en su Camaro color rojo brillante.
Me detuve a un par de centímetro de él y me dediqué a observarlo. A idolatrarlo sería mejor.
Sus ojos azules encerrados en una cantidad incontable de espesas pestañas, su cabello de color negro, tan suave que no me aburría de enredar mis manos en él, su piel tan suave y aterciopelada, pálida hasta al infinito, claro, él era un inmortal. Dejé lo mejor para el final, sus labios. El labio superior era un poco más delgado que el inferior, eran de color rojo sangre y siempre le gustaba pasar la lengua por ellos. Cosa que me encanta y me parecía demasiado sexy. En verdad, él era demasiado sexy para ser real. Y era mío.
Clavé mi mirada en la suya y descubrí algo. Algo no andaba bien. Había tristeza en sus ojos, una tristeza que nunca había visto en esos hermosos ojos azules.
-Sol –gimió.
-¡¡Hola!! –dije toda entusiasmada y lanzándome a él. Me rodeó la cintura con ímpetu-. Te extrañe mucho, amor.
-Sol, tenemos que hablar –gimió en mi hombro.
Me asusté.
-¿Qué sucede? –pregunté asustada.
- Sol, tú y yo no podemos seguir juntos, esto tiene que terminar –dijo, partiendo mi corazón en pedazos y esparciendo los pedacitos por diferentes sitios.

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